El secretario interino del Departamento de Educación, Eliezer Ramos, sostuvo que la prioridad en cuanto a clases presenciales en las tres semanas restantes del segundo semestre del año escolar es atender el rezago académico de los 37,762 estudiantes en riesgo de fracaso, que se traduce en alrededor de 20% de la matrícula total.
La cifra incluye a unos 1,080 estudiantes de cuarto año en riesgo de no graduarse.
“Sé que el tiempo que nos queda de clase es corto, pero me parece que en tres semanas es mucho lo que puede pasar”, afirmó Ramos. Parte del trabajo es determinar qué estudiantes necesitarán completar cursos durante el verano para poder pasar al próximo grado o graduarse de escuela superior. Durante el periodo restante también habría particular atención a los alumnos con problemas de conexión a Internet y de educación especial.
Ramos también aseguró que se trabaja en la estrategia para asegurar el cumplimiento con la realización de pruebas de COVID-19 en los planteles, según dicta el protocolo actual y siguen recomendando los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés). El funcionario dijo que tanto Educación como Salud trabajan en “alternativas para ver cómo se administran (las pruebas) eficazmente”.