Un joven de 26 años es una de las nuevas 11 víctimas mortales por el COVID-19 en Puerto Rico, informó este miércoles el Departamento de Salud.
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SUSCRIBITEUn joven de 26 años es una de las nuevas 11 víctimas mortales por el COVID-19 en Puerto Rico, informó este miércoles el Departamento de Salud.
Con los nuevos fallecimientos que ocurrieron entre el 13 y el 20 de abril, el total se colocó en 2,224. Esta cifra se divide entre 1,895 muertes confirmadas y 329 probables.
Muertes informadas:
“El total acumulado de muertes puede ser ajustado de acuerdo con el protocolo establecido por el Departamento de Salud, en consonancia con las pautas establecidas por CDC/NCHS y los criterios de estadísticas vitales de una defunción asociada con COVID-19, para la revisión de las muertes asociadas a COVID-19″, sostuvo Salud en su informe.
La totalidad de casos probables fue ajustada al restar 27 que dieron positivo en una prueba de antígenos y sumaron 18 previos al 5 de abril. Igualmente, el total de casos sospechosos sufrió cambios tras restar 36 que también dieron positivo en una prueba molecular y seis que arrojaron positivo en una prueba de antígenos. También sumaron cuatro casos sospechosos previos al 5 de abril.
Según Salud, el término de caso positivo confirmado hace referencia a los contagios cuyo resultado fue validado mediante una prueba PCR (molecular). El caso probable es aquel cuyo resultado positivo a la enfermedad se obtuvo mediante prueba de antígenos. Mientras, los casos sospechosos, también conocidos como resultados de anticuerpos, son aquellos que arrojaron positivo a la prueba serológica, y no tienen una prueba molecular o antígenos positiva.
Además, Salud explicó una muerte confirmada por COVID-19 corresponde al deceso de una persona con una o más pruebas moleculares positivas. La muerte probable es aquel deceso de un paciente que fue diagnosticado con COVID-19 mediante una prueba de antígenos o que su su cuadro clínico reúne los criterios para creer que padecía de COVID-19, pero nunca tuvo una prueba molecular o de antígenos para detectar el virus. Mientras, la muerte sospechosa se refiere al fallecimiento de una persona en la que se detecta un anticuerpo específico en suero, plasma o mediante una prueba serológica con su sangre.
FUENTE: elnuevodia.com
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