Pero es un arma de doble filo: un país como Ecuador, donde existe una dolarización establecida, no ha logrado desmontarla ni en un gobierno de izquierda como el de Rafael Correa. Después de instalada es muy difícil desmontar la dolarización, y la economía del país queda anclada a las tasas de la Reserva Federal de EEUU.
“Por ejemplo, no ha creado una Cámara de Compensación Bancaria. El gobierno está obligando a que cada vez que haces una transacción en dólares debas pagar en bolívares”, apunta.
“Maduro no quiere dolarización, el gobierno no va a normar la dolarización, y cuando vea algún síntoma de estabilidad tratará de detener la dolarización”, se atreve a vaticinar.
¿Pero qué pasará a futuro? “Esta tendencia de marzo de 2021 a noviembre de 2022 se va revertir. Porque la moneda no fue estable, se dio este brinco en el dólar que nos agarró por sorpresa. En Marzo-Abril debería ser más alta la dolarización. El gobierno tiene que hacerse la vista gorda, para darle impulso a una dolarización que oxigenó la economía”, es tajante el ejecutivo.
Grisanti dice que los bancos se han acercado al gobierno buscando normar la dolarización, pero “me extrañaría mucho que con Maduro en el poder terminemos con una economía 100% dolarizada, como en los casos de Ecuador o El Salvador”, remacha.
Consultado sobre qué medidas debería tomar el gobierno si quisiera desmontar la dolarización, Grisanti es explícito: “El primer paso ya lo dio y es evitar la Cámara de Compensación Interbancaria en divisas. Es difícil. El gobierno se va a hacer la vista gorda mientras no se controle la inflación. Tendrá que esperar 2023 y 2024, y cuando tenga más ángulo fomentar el IGTF, irse por ahí; pero tendría que estabilizar la moneda, fortalecerla, mejorar la economía, estabilizar el tipo de cambio, etcétera”, redondea.
53.78% de los depósitos en dólares
Por su parte, y data dura en mano, Leonardo Buniak es presidente de la firma de consultoría Buniak&co. Dice que en el último mes las transacciones en dólares remontaron hasta 53.78% de las captaciones totales de la Banca, lo cual representa una economía enteramente dolarizada en cualquier parte del orbe.
“Una curiosidad muy importante de esa cifra es que es en efectivo, a diferencia de toda Centroamérica donde la base de depósitos en dólares -más de 90%- es en electrónico. En el caso venezolano es billete verde, cash. Básicamente dos instrumentos: las cuentas custodia y las cuentas en dólares que es esencialmente una cuenta corriente de libre convertibilidad, dentro del mismo banco”, coincide con Grisanti en la necesidad de una Cámara de Compensación.
El hecho de que sea en papel moneda lleva al origen de la dolarización. Hay una dolarización financiera que puede llegar a los 1,700 millones de dólares, pero lo otro es lo que realmente circula en la economía fuera del radar. En Venezuela no todos están bancarizados, y entre los que lo están no todos tienen cuentas en dólares.
Explica que hay una dolarización transaccional, y está la dolarización financiera que es la que pasa por la banca. Habría que preguntarse –dice- cuál es el origen de la dolarización transaccional. Capital privado que trae dólares a Venezuela, las exportaciones, y los dólares que vende el BCV. “Pero, ¿De dónde viene el resto?”, deja en el aire –que puede cortarse con navaja- una pregunta retórica.
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