La encuesta sostuvo que el promedio nacional de fallas eléctricas en los centros de salud es de una hora a la semana, aunque hay estados como Amazonas (sur), por encima del promedio, al estar casi seis horas sin luz a la semana, seguido de Barinas y Mérida (oeste) con tres horas semanales.
Agregó que estas fallas afectan la operatividad de los hospitales de “maneras muy evidentes” con la imposibilidad de usar equipos médicos, la falta de iluminación o el no poder usar los ascensores para trasladar a pacientes a otros pisos para su atención.
Por otra parte, el estudio indicó que los cortes en el servicio de agua también son constantes en los centros sanitarios, especialmente en el estado Cojedes (centro) que reportó no contar con el suministro la mitad de la semana.
“No tener agua en el hospital no se limita únicamente a no poder realizar las labores de limpieza ni a la operatividad de los baños, sino que también limita de manera muy importante muchos procedimientos y tratamientos que requieren agua para poder realizarse“, apostilló.