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SUSCRIBITEDesde temprano comenzaron a llegar los peregrinos -muchos de ellos vestidos con túnicas color púrpura y algunos descalzos y portando cruces de madera sobre el hombro- retomando una tradición que lleva al menos 300 años.
“La pandemia no ha terminado, pero aquí estoy con mi tapaboca, otra vez dándole gracias al Nazareno por un año más de vida y salud”, dijo Elías Vargas, un jubilado de 65 años que de niño estuvo hospitalizado en varias ocasiones por afecciones respiratorias.
La tradicional procesión de el Nazareno de San Pablo, que se realiza los miércoles de Semana Santa en el centro de Caracas, fue suspendida por primera vez en siglos en 2020 mientras que el año pasado recorrió toda la capital venezolana en un automóvil blanco que utilizó el papa Juan Pablo II en su primera visita a este país de mayoría católica en 1985.
La cuarentena se ha relajado y se reactivaron en su totalidad las actividades educativas y comerciales pero manteniendo las medidas de bioseguridad.
“Después de estar encerrados (por la pandemia), ahora podemos venir a agradecer y más tarde caminar junto a él (Nazareno). Eso es una gran alegría”, acotó González, una devota que tuvo un embarazo complicado y cuya hija nació sana.
La mayoría de los devotos acuden a darle gracias por la sanación de una enfermedad. Según la tradición, Caracas era azotada por una peste en 1697 y por clamor de sus pobladores el Nazareno fue sacado en procesión. Poco después las muertes masivas quedaron en el olvido, un milagro que atribuyen a la imagen.
FUENTE: Associated Press
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