Esto ocurre en momentos en que la crisis con el efectivo sigue provocando que trabajadores cubanos aún no hayan cobrado su salario de julio y cuando el régimen parece haberle puesto un freno al acelerador con que lanzó su nuevo corralito financiero en la isla.
Tras las duras críticas de los cubanos al corralito financiero del régimen, autoridades bancarias intentaron calmar este descontento, diciendo ahora que el cero efectivo avanzará en sitios donde existan las condiciones y que es un proceso gradual del que hoy estarían fuera campesinos y pescadores.
Pero el economista Jorge Sanguinetty advierte del peligro para el régimen de no tener para pagar a sus empleados el efectivo que ellos también necesitan para adquirir en el mercado negro muchas de sus necesidades básicas.
Pese a estar dando señales de reducir la aceleración con que anunció su cero efectivo ante el descontento de muchos cubanos por esta medida, el régimen sigue su campaña mediática para intentar convencerlos de que confíen en los bancos, depositen el dinero que tienen en el mercado negro y usen las aplicaciones de pago electrónico controladas por un régimen que, a todas luces no tiene las divisas que necesita para producir los pesos cubanos hoy tan escasos.