En Santiago de Cuba, donde la situación creada por el Covid-19 es dramática, no solo existen las fosas comunes que el Gobierno se niega a admitir; también hay déficit de carros fúnebres para transportar los féretros hacia los cementerios, las morgues están colapsadas y hay problemas para producir suficientes sarcófagos.
En un recorrido por la ciudad, DIARIO DE CUBA constató el drama que viven las familias con fallecidos por Covid-19 y otras causas. También el de los hospitales, tanto por falta de recursos como por desorganización.
Una veintena de fallecidos en la madrugada del sábado para el domingo en el hospital Juan Bruno Zayas estuvieron sin refrigeración, apilados en camillas y sobre el piso hasta la tarde del martes 4 de agosto, dijeron una enfermera que trabaja en esa instalación sanitaria y un familiar de un difunto.
En el Saturnino Lora, familiares de ingresados, profesionales de la salud, de la limpieza y camilleros se quejaron del mal olor que llega hasta las salas de ingreso, porque los cadáveres no son retirados a tiempo y los restos de las autopsias se recogen cada tres días.
Fosas colectivas y sarcófagos blancos
"Las fosas colectivas y los sarcófagos blancos" son la parte visible "del desastre que agobia a cientos de santiagueros", dijo Susana, familiar de un fallecido por Covid-19. Pidió "que la prensa acuda al lugar para que compruebe que las fosas colectivas no son de Brasil, sino en Juan González", localidad del municipio Guamá.
El diario oficial Granma admitió este vienes las "limitaciones de espacio" en el Cementerio Santa Ifigenia y el traslado "de algunos de los cadáveres" hacia Juan González, pero negó la existencia de fosas comunes y el extravío de cuerpos en medio de la desorganización, que han denunciado familiares.
Choferes privados para trasladar cadáveres
El aumento del número de fallecimientos ha puesto en crisis los ya deteriorados servicios necrológicos. Para intentar paliar la situación, una flotilla de 13 camionetas y varios camiones particulares trabaja para la Empresa de Servicios Comunales.
De los cerca de 20 carros fúnebres que deberían realizar los traslados en Santiago de Cuba, solo cuatro se mantienen funcionando; unos sin defensa y otros sin luces, parabrisas, con naylon donde deberían estar los cristales y con la carrocería afectada.
Inicialmente, el Gobierno recurrió al parque automotor de la Empresa Eléctrica, al del monopolio de las telecomunicaciones, ETECSA, e incluso a ómnibus del sector turístico, según choferes y trabajadores de la funeraria Bartolomé Masó, la única de la ciudad de Santiago de Cuba.
El mal estado técnico de los vehículos, unido al déficit de neumáticos y piezas de repuesto, obligó a las autoridades a negociar con los porteadores privados. DIARIO DE CUBA habló con cinco transportistas (dos dueños de negocios y tres conductores), según los cuales el Gobierno prometió pagarles 4.000 pesos diarios para que se encargaran de descongestionar las morgues y trasladaran a los fallecidos que se velan en las casas.
El trabajo comenzó el lunes 2 de agosto y se paró en menos de 24 horas porque las autoridades variaron el precio y fijaron una nueva tarifa.
El martes, los porteadores privados fueron convocados y se les prometió un pago mensual de entre 60.000 y 70.000 pesos, en un movimiento desesperado por aliviar los enterramientos y los hospitales.
Este jueves, todavía los choferes particulares no habían recibido el petróleo para cubrir los casi 60 kilómetros (ida + vuelta) de los viajes entre la funeraria y el cementerio de Juan González. Tampoco estaba resuelta la fumigación de sus vehículos, dos demandas de los transportistas.
Faltan sarcófagos y la funeraria sigue abarrotada
Ante las crecientes quejas, los trabajadores de la funeraria Bartolomé Masó explicaron a los familiares de fallecidos dificultades de todo tipo.
La fábrica de sarcófagos de la provincia, ubicada en el Paseo Martí y la Línea, está a tope. Dos operarios consultados aseguraron que nunca habían pasado por una situación tan estresante. A la falta de clavos y madera, se añade el déficit de tela para tapizar las cajas.
En Santiago de Cuba fallecen como promedio entre 60 y 70 personas diarias, monto que se ha incrementado no solo como consecuencia de la pandemia, sino por la falta de medicamentos para tratar otras enfermedades.
FUENTE: diariodecuba.com