Durante un discurso en el municipio de Songo la Maya, en Santiago de Cuba, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel fue sorprendido por un vecino que lo interrumpió con una pregunta incisiva sobre las medidas populistas tomadas antes de sus visitas a localidades del país.
El vecino, entre la multitud reunida, cuestionó si Díaz-Canel estaba al tanto de que la localidad había sido pintada una semana antes de su llegada.
Este comentario generó revuelo entre los presentes y llevó a que el hombre, identificado como Adrián en un video del incidente, fuera rodeado por policías.
Díaz-Canel, visiblemente sorprendido por la interrupción, cortó al vecino diciendo "¡Déjame terminar!" y luego, al concluir su discurso, le preguntó qué era lo que quería. El vecino continuó su pregunta sobre la pintura de la localidad, lo que llevó a una breve discusión entre ambos.
Este incidente pone de manifiesto la dinámica entre el gobierno y la población, así como la continua presencia de medidas populistas y la respuesta del régimen a la crítica pública.