Díaz-Canel acusa a Estados Unidos de una “guerra psicológica” tras revelaciones sobre operaciones de la CIA en Cuba
El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel reaccionó a las recientes revelaciones de medios estadounidenses sobre el incremento de las actividades de inteligencia de Estados Unidos relacionadas con Cuba y aseguró que forman parte de una estrategia deliberada de “guerra psicológica” contra el régimen de La Habana.
Durante un discurso ante representantes de organizaciones comunistas y de izquierda extranjeras reunidos en la capital cubana, Díaz-Canel afirmó que las informaciones publicadas sobre la Agencia Central de Inteligencia (CIA) no representan una sorpresa para su Gobierno.
“No nos asombra en absoluto”, aseguró el mandatario.
Según Díaz-Canel, los reportes aparecidos recientemente en la prensa estadounidense no serían simples filtraciones.
Según su versión, esa estrategia incluiría operaciones de “subversión digital”, campañas mediáticas, financiamiento a grupos opositores y redes de influencia destinadas a aumentar la presión interna sobre el sistema político cubano.
Díaz-Canel presentó estas acciones como parte de un supuesto plan de Washington dirigido a provocar un cambio de régimen en la isla.
Las declaraciones llegan tras revelaciones sobre una fuerza especial de la CIA
La reacción del gobernante se produce después de recientes reportes periodísticos estadounidenses sobre un aumento de las capacidades de inteligencia dedicadas a Cuba.
The New York Times informó sobre la creación de un grupo especial de la CIA enfocado específicamente en la isla, encargado de concentrar recursos y analizar las divisiones existentes dentro de la élite gobernante.
Según esas informaciones, la unidad integraría oficiales de inteligencia, analistas, especialistas en operaciones cibernéticas y expertos en operaciones encubiertas de influencia.
Los reportes no indican que esa estructura tenga actualmente autorización para realizar operaciones letales.
Washington habría colocado a Cuba entre sus prioridades de inteligencia
Las revelaciones coinciden con informaciones que señalan que la administración de Donald Trump incrementó significativamente la prioridad concedida a Cuba dentro de su estrategia de inteligencia y seguridad nacional.
Washington estaría destinando mayores recursos para obtener información sobre las estructuras militares, económicas y políticas del régimen, mientras aumenta simultáneamente las sanciones contra funcionarios y empresas estatales.
La estrategia forma parte de la campaña de presión impulsada por la administración Trump y encabezada en buena medida por el secretario de Estado Marco Rubio.
Díaz-Canel responde directamente a Marco Rubio
El gobernante cubano dedicó parte de su discurso a las recientes declaraciones de Rubio sobre la estrategia estadounidense hacia La Habana.
En una entrevista con Axios, el secretario de Estado afirmó que Washington busca impedir que el régimen encuentre mecanismos alternativos para reducir el impacto de las sanciones.
“Lo que intentamos enseñarles es que no hay válvulas de escape”, declaró Rubio.
El jefe de la diplomacia estadounidense también aseguró que cada vez que La Habana desarrolle una nueva vía para sortear la presión económica, Washington intentará cerrarla.
Díaz-Canel califica las palabras de Rubio como una “amenaza abierta”
El mandatario cubano interpretó esas declaraciones de manera mucho más grave y las presentó como una amenaza contra la población de la isla.
Díaz-Canel calificó las palabras de Rubio como una “amenaza abierta de exterminio a todo un pueblo” y acusó a la administración Trump de intentar provocar el colapso económico de Cuba para generar una transformación política.
Washington, por su parte, sostiene que las sanciones están dirigidas contra las estructuras económicas, militares y de seguridad que sostienen al régimen cubano.
La tensión entre Washington y La Habana alcanza un nuevo nivel
El intercambio se produce en un momento de creciente confrontación entre ambos gobiernos.
Durante los últimos meses, Estados Unidos ha anunciado nuevas sanciones contra funcionarios y entidades cubanas, reforzado sus capacidades de inteligencia sobre la isla y endurecido el discurso sobre las actividades de La Habana vinculadas al espionaje y la seguridad regional.
Al mismo tiempo, medios estadounidenses han reportado que Washington intenta identificar figuras dentro del propio aparato cubano que podrían desempeñar algún papel ante una eventual transformación política.
El Gobierno cubano interpreta esas acciones como evidencias de una estrategia estadounidense de cambio de régimen.
La administración Trump, mientras tanto, mantiene que continuará utilizando herramientas económicas, diplomáticas y de inteligencia para aumentar la presión sobre La Habana.