El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel negó recientemente que las Fuerzas Armadas controlen el sistema de envío de remesas hacia la isla, al tiempo que reconoció la sobrecarga que enfrentan los médicos que permanecen en Cuba debido a las conocidas "misiones internacionalistas".
Sus declaraciones fueron realizadas durante una entrevista televisiva con cuatro periodistas españoles afines al régimen: José Manzaneda, Carlos González Penalva, Javier Couso y Pascual Serrano.
En relación con las remesas, Díaz-Canel calificó de “mentira” la acusación de que los militares controlan las agencias encargadas de procesar estos envíos. Afirmó que las restricciones impuestas por la Administración Trump fueron una medida de “máxima presión” contra las familias cubanas.
“El pretexto es que esto se tramita por una organización supuestamente en manos de los militares cubanos, lo cual también es falso. Ese dinero favorece a las familias cubanas, que lo gastan en Cuba, como ocurre en cualquier parte del mundo”, argumentó. Añadió que el Estado puede recibir una parte de esos ingresos por concepto de servicios, pero cuestionó por qué esa práctica es considerada problemática solo en el caso cubano.
Sobre el polémico tema de la exportación de servicios médicos, Díaz-Canel defendió el modelo como una muestra de "solidaridad y altruismo", pese a reconocer el impacto negativo que este tiene tanto para la población cubana como para los profesionales que permanecen en la Isla.
“Los médicos que cumplen misión lo hacen por voluntad propia. Reciben su salario en Cuba, sus familias también, y además una retribución adicional. En muchos casos, el Estado asume parte de los gastos”, afirmó.
Sin embargo, evitó mencionar que el Estado cubano retiene al menos el 75% del salario que pagan los países receptores por los servicios de estos profesionales. Tampoco hizo referencia a las denuncias de vigilancia, restricciones de movimiento y control político que enfrentan los médicos durante sus misiones en el extranjero.
El Departamento de Estado de EE.UU. ha calificado este sistema como una forma moderna de trata de personas y, en febrero, anunció restricciones de visa para los familiares cercanos de los funcionarios implicados en estas prácticas. También instó a los gobiernos que contratan médicos cubanos a transparentar los acuerdos firmados con La Habana.
Díaz-Canel, por su parte, tildó estas denuncias de parte de una “plataforma de intoxicación” contra la revolución cubana.
En otro momento de la entrevista, el mandatario reconoció que los ingresos obtenidos por la exportación de servicios profesionales no siempre se destinan al sector de la salud. “En tiempos de crisis hemos tenido que usar esos fondos para pagar barcos de combustible o alimentos retenidos en los puertos”, admitió.
Pese a las reiteradas críticas al embargo estadounidense, los datos oficiales muestran que en 2024 el régimen cubano destinó apenas 82 millones de dólares (al cambio oficial) a inversiones en salud pública y asistencia social. En contraste, invirtió más de 1.500 millones de dólares en servicios empresariales, actividades inmobiliarias y hotelería.
Finalmente, el propio Díaz-Canel reconoció la presión que representa el envío de médicos al extranjero. “A veces hemos enviado personal médico cuando también lo necesitábamos en Cuba. Eso ha significado una sobrecarga para quienes se quedan en el país”, afirmó.
Estas declaraciones coinciden con un informe reciente del Ministerio de Salud Pública, que reveló que la demanda de consultas médicas y estomatológicas sigue sin ser satisfecha en muchas regiones del país.