El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que bloquea todos los bienes e intereses en propiedades dentro del territorio estadounidense de personas extranjeras vinculadas al régimen cubano, en una de las medidas más amplias adoptadas hasta ahora contra La Habana.
La disposición, emitida desde la Casa Blanca, amplía el alcance de sanciones previas y se apoya en la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales (IEEPA), reforzando el marco establecido por la Orden Ejecutiva 14380.
Embed - URGENTE: TRUMP ENDURECE EL CERCO: FIRMA ORDEN EJECUTIVA QUE AMPLÍA SANCIONES CONTRA CUBA
Sanciones a sectores clave: energía, finanzas, minería y defensa
También incluye a funcionarios, ejecutivos y colaboradores del régimen.
Alcance ampliado: familiares y redes vinculadas
Uno de los puntos más significativos:
Extiende sanciones a familiares adultos de los implicados
Incluye a quienes brinden apoyo material o tecnológico
Abarca casos de corrupción y violaciones de derechos humanos
Las designaciones pueden aplicarse sin notificación previa.
Restricciones migratorias y presión internacional
La orden también establece:
Suspensión de visas a personas sancionadas
Posibles medidas contra bancos extranjeros que colaboren
Restricciones financieras globales
El objetivo es limitar el acceso del régimen a recursos internacionales.
Justificación de seguridad nacional
La administración argumenta que Cuba representa:
Una “amenaza inusual y extraordinaria”
Un entorno para operaciones de inteligencia extranjera
Un riesgo a menos de 100 millas del territorio estadounidense
Impacto en la economía cubana
Las sanciones se producen en medio de una crisis interna:
Apagones prolongados en gran parte del país
Caída sostenida del PIB
Escasez de combustible y bienes básicos
Expertos señalan que la presión económica continuará aumentando.
Reacción del régimen cubano
Autoridades cubanas han calificado la medida como:
“Castigo colectivo”
Parte de una política de presión sostenida
El gobierno rechaza las acusaciones de Washington.
La nueva orden ejecutiva marca una escalada en la política de presión de Estados Unidos hacia Cuba, con implicaciones directas en el ámbito económico, financiero y migratorio.