Elián González, el niño balsero que desató uno de los episodios más recodados de la historia de Cuba hace más de 20 años, reconoció en una entrevista con la agencia AP que él también presuntamente sufre los apagones que molestan, en especial, a su hija pequeña, y hace largas colas para comprar pollo.
En ese sentido, dijo apoyar que el pueblo cubano exprese su inconformidad, pero advirtió con soberbia que “hay que saber a quién culpar” por la crisis que atraviesa la economía nacional.
Elián González, el niño balsero que desató uno de los episodios más recodados de la historia de Cuba hace más de 20 años, reconoció en una entrevista con la agencia AP que él también presuntamente sufre los apagones que molestan, en especial, a su hija pequeña, y hace largas colas para comprar pollo.
En ese sentido, dijo apoyar que el pueblo cubano exprese su inconformidad, pero advirtió con soberbia que “hay que saber a quién culpar” por la crisis que atraviesa la economía nacional.
El niño, amarrado a una cámara de neumático, fue rescatado tras permanecer varios días a la deriva en el mar y en virtud de las leyes vigentes entonces -que otorgaban el asilo político a los cubanos que por cualquier medio llegaran a Estados Unidos- fue entregado a un tío abuelo.
En Cuba, su padre Juan Miguel González, un trabajador humilde del turismo, acudió al propio dictador Fidel Castro para que lo ayudara a reclamar por su hijo. Lo cual el fallecido dictador lo uso para su propaganda política.
El caso del pequeño balsero se popularizó, las cámaras de televisión cercaban la casa en La Pequeña Habana donde se hallaba el pequeño y los grupos anticastristas presionaban para que se quedara en Estados Unidos alegando que su madre había dado su vida para llevarlo a un país con libertad cívica y prosperidad material.
FUENTE: Associated Press