El Capitolio nacional fue construido en La Habana por el general Machado, entonces presidente de Cuba, para albergar el poder legislativo cubano; cámara de representantes y senado, y fue sede del nacimiento de la excelente Constitución del 1940, que ha sido tomada como modelo por muchos países como sinónimo de libertad y protección del pueblo cubano.
El Capitolio es parte de un ambicioso proyecto que junto con el palacio presidencial y amplias avenidas y parques hicieron un conjunto urbano de excepcional belleza, único en el mundo. Conjuntamente se iniciaron diferentes vías de comunicaciones incluyendo la carretera central cuyo kilómetro cero se encuentra marcado con un brillante de 25 kilates que perteneció a un Zar Ruso y fue traído a Cuba por un joyero turco.
En la construcción de capitolio se usaron preciosos mármoles italianos y cubanos, sacados de las canteras ricas en mármoles de diferentes colores en la Isla de Pinos. Herrajes de bronce señalados con figuras propias del Capitolio, maderas finas cubanas en la carpintería, con puertas de más de siete metros de alto. Toda la lamparería fue construida y traída de Francia. Tapices, cuadros, esculturas, bustos y exquisitos muebles complementaban toda la belleza interior.
La construcción ocupa un área de 45,000 metros cuadrados de los cuales 15,000 son del edificio y el resto son diferentes jardines interiores y exteriores que le dan ventilación y luz propia al inmueble. El edificio tiene 240 metros de largo con la imponente cúpula cubierta en oro de 22 kilates la cual tiene 92 metros de alto, dos metros más que el capitolio de los EEUU.
En la superficie de la fachada hay hermosos bajorrelieves tallados en mármol y granate haciendo del capitolio nacional en Cuba único en el mundo. De lo cual teníamos que estar orgullosos los cubanos antes del 1959.
Al frente del Capitolio se solían parar fotógrafos con una cámara que sacaba la foto en diferentes laticas con revelador y fijador te sacaban la foto, la revelaban e imprimían a plena luz del día. La mayoría eran chinitos. Un día, en el año 1955 quise que un chinito me tomara una foto frente al Capitolio, después de cubrirse con una tela de gamuza negra, el chinito sacó la cabeza y me preguntó: “la quiele con capitollo o sin capitollo”, y claro que salí riéndome en la foto.
Cuando Fidel Castro con su 26 de julio se apoderó de Cuba, inmediatamente le quitó funcionalidad al capitolio, estando hoy en día parcialmente abandonado con deterioro de las áreas verdes y riquezas interiores. Ya no existe en su lugar el brillante y se dice que está guardado para “protegerlo”.
Hace poco se hicieron unos pocos arreglos para ser usado el Capitolio con fines turísticos, triste destino a tanta gloria; pero algún día, con la libertad de Cuba del yugo comunista, el Capitolio Nacional cubano volverá a vibrar con el bullicio de congresistas elegidos por el pueblo en libertad para el bienestar del pueblo cubano, con todos y para el bien de todos.