Alberto Yarini y Ponce de León fue un conocido proxeneta habanero del barrio de San Isidro en La Habana.
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SUSCRIBITEAlberto Yarini y Ponce de León fue un conocido proxeneta habanero del barrio de San Isidro en La Habana.
Pertenecía a una familia de bien y muy importante en la sociedad habanera, dueños de una plantación azucarera en Matanzas.
Nació el 5 de Febrero de 1882, siempre gustó de vestirse bien y pasearse entre la juventud por el Paseo del Prado montado en su caballo blanco.
Murió abatido a balazos en Noviembre 21 del 1910 por los sicarios de otro proxeneta francés Louis Lotó en una disputa por putas. En aquel entonces eran muy famosas las “mujeres de la vida” francesas.
Yarini era muy querido y famoso entre los jóvenes de la época y muchos lo identificaban como el representante de la “Cubanidad” del cubano, y valga la redundancia.
Cuenta la leyenda que una mujer famosa, La Macorina, muerta ya, desde el más allá se enamora de Yarini y hace que el se enamore de una mujer llamada la Santiaguera la cual era “defendida” por Lotó; para que hubiera una confrontación entre los dos y muriera Yarini y así el fuera al más allá pudiendo ella estar con el.
Ponme la mano aquí Macorina
Pon Pon Pon.
Lo que pasó en realidad fue que Yarini se enamora de la Santiaguera, que era una puta de las que controlaba Lotó, y trata de quitársela, hay una emboscada que le pone Lotó y sus confederados y en el tiroteo mueren los dos.
Esta historia está deliciosamente contada en la obra teatral “Réquiem por Yarini” del dramaturgo cubano Carlos Felipe, responsable del desarrollo del teatro hispano moderno, la cual fué estrenada en Miami por el “Hispanic Theater Guild” el 1991, del cual yo tengo el honor de ser presidente.
La obra fue puesta en el desaparecido teatro “Minorca” de Coral Gables.
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