La Tribuna Antimperialista de La Habana, una explanada construida por orden del fallecido dictador Fidel Castro a finales de los años noventa frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, lleva cuatro años en reparaciones y no tiene para cuándo acabar.
Según el portal oficialista Cubadebate, aunque los trabajos continúan a diario, no existe una fecha exacta para la culminación de la obra.
La inauguración de la obra, conocida popularmente como el “protestódromo”, estaba prevista para el 26 de julio de 2023, aunque, según el jefe de la brigada constructora, la situación energética por la que atraviesa Cuba no permitirá cumplir con este plan.
Según el funcionario, se trata de una obra que requiere de muchos equipos, cargadores, retroexcavadoras, martillos neumáticos, compresores y camiones.
Construida en apenas 80 días en el espacio que ocupaba el parque 4 de Julio, la Tribuna Antimperialista fue inaugurada el 3 de abril del 2000 y se convirtió en el epicentro de la llamada Batalla de Ideas, lanzada por Castro a raíz del caso de Elián González, y posteriormente, durante la campaña en favor de los cinco espías de la Red Avispa.
Sin embargo, luego de que el dictador se enfermara en el 2006, el sitio pasó a un segundo plano y sus estructuras fueron casi consumidas por el salitre y la humedad.
Y mientras el Estado cubano gasta sus escasos recursos en un lugar improductivo que sólo usará con fines propagandísticos, La Habana se cae en pedazos.