Mientras, un grupo de jóvenes realizaron una vigilia en las inmediaciones del Hotel Saratoga por las víctimas del siniestro, colocando velas para dar “luz” a Cuba y en solidaridad con las familias. En el resto de la ciudad, muchos cubanos trataban de volver a la normalidad para conmemorar el Día de las Madres.
Al menos 19 personas fueron reclamadas como desaparecidas por sus familias desde que ocurrió el siniestro, informó en la noche del sábado el gobernador de la capital, Reinaldo García Zapata. Entre ellos, dos familias que permanecerían bajo los escombros de un edificio contiguo.
Las calles aledañas, incluyendo la céntrica avenida Prado se veían más despejadas de cascajo y basura lanzada por la estampida, pero también se podía observar mejor el nivel —todavía no cuantificado— del daño provocado. El área permanece con acceso restringido.
Las fachadas desprendidas por completo, como en una casa de muñecas, dejaban ver no solo el interior del centro turístico, sino el de las construcciones de apartamentos aledaños: sofás de sala, cuadros con fotos familiares todavía colgados milagrosamente en las paredes, sillas y mesas descuartizadas, camas y colchones.
El domingo también el papa Francisco expresó desde Roma su solidaridad con las víctimas, exhortando a orar por ellas y sus familias.
FUENTE: Associated Press