El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, difundió este viernes 23 de octubre un mensaje dirigido a quienes desean impulsar cambios en Cuba, en el que los invitó a colaborar discretamente con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
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SUSCRIBITEMarco Rubio llama a quienes buscan cambios en Cuba a colaborar discretamente con la CIA. El mensaje llega en medio de las tensiones entre Washington y La Habana
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, difundió este viernes 23 de octubre un mensaje dirigido a quienes desean impulsar cambios en Cuba, en el que los invitó a colaborar discretamente con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
La publicación, realizada desde su cuenta oficial en X, constituye una de las referencias públicas más directas del jefe de la diplomacia estadounidense a la cooperación de ciudadanos cubanos con los servicios de inteligencia de Washington.
La declaración se produce en un contexto de creciente confrontación entre la administración del presidente Donald Trump y el Gobierno de Miguel Díaz-Canel, marcado por sanciones económicas, contactos diplomáticos y nuevas advertencias estadounidenses sobre el futuro político de la isla.
En su publicación, Rubio apeló al descontento provocado por las promesas incumplidas, la corrupción y los privilegios de determinados sectores de la dirigencia cubana.
La publicación no detalló qué tipo de cooperación se esperaba de los destinatarios ni identificó a personas o instituciones concretas dentro de Cuba.
El mensaje publicado por Rubio destaca por mencionar expresamente a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.
El secretario de Estado vinculó su llamado con el malestar social y político existente en la isla.
En el texto difundido en X, hizo referencia a la decepción por las promesas incumplidas, la corrupción y las condiciones privilegiadas de una minoría.
A partir de esos señalamientos, invitó a quienes buscan un cambio positivo a considerar una colaboración discreta con la agencia estadounidense.
La declaración supone una intervención pública inusual por parte de un alto funcionario diplomático, debido a que las actividades de inteligencia generalmente se desarrollan mediante canales reservados.
Sin embargo, el mensaje no permite establecer que exista una nueva operación específica anunciada por la CIA ni que se haya iniciado un programa adicional de reclutamiento.
La publicación no identifica de manera expresa a un sector determinado de la sociedad cubana.
Su formulación general podría incluir a ciudadanos descontentos con el Gobierno, funcionarios estatales y personas vinculadas a instituciones oficiales que compartan el interés por impulsar cambios.
No obstante, esa interpretación se desprende del contenido del mensaje y no de una lista de destinatarios anunciada por el secretario de Estado.
Rubio tampoco precisó si la invitación forma parte de una iniciativa nueva o de los mecanismos de contacto que las agencias estadounidenses mantienen habitualmente.
La referencia a una colaboración discreta adquiere especial relevancia por el contexto de tensión entre ambos gobiernos.
En Cuba, las autoridades mantienen restricciones y sanciones penales relacionadas con determinadas actividades de cooperación con servicios de inteligencia extranjeros, por lo que cualquier participación de esa naturaleza puede implicar importantes riesgos personales y legales.
El mensaje de Rubio coincidió con nuevas declaraciones del presidente Donald Trump sobre la situación cubana.
Durante un mitin republicano celebrado este viernes en Fort Myers, Florida, el mandatario retomó la posibilidad de acercar buques militares estadounidenses a las costas de Cuba una vez concluidas las operaciones en Irán.
“No se preocupen. Nos ocuparemos de Cuba de regreso de Irán”, afirmó Trump ante los asistentes.
El presidente también planteó, en tono de broma, que uno de los barcos podría detenerse cerca de la costa cubana.
Posteriormente mencionó a Marco Rubio como la persona que podría encargarse de alcanzar un acuerdo con La Habana.
“Vamos a enviar a Marco Rubio para cerrar el acuerdo”, expresó.
Aunque las declaraciones reflejan el protagonismo que Trump atribuye al secretario de Estado en su política hacia Cuba, no constituyen el anuncio de una operación militar aprobada.
El mandatario no identificó buques concretos, fechas de despliegue ni órdenes operativas contra la isla.
La publicación de Rubio se produce después de varios reportes sobre el interés de los servicios de inteligencia estadounidenses en la situación política cubana.
Según la información difundida durante 2026, el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó en mayo una visita reservada a La Habana.
Los reportes señalaron que durante ese viaje mantuvo encuentros con representantes del Ministerio del Interior y de los servicios de inteligencia cubanos.
Sin embargo, no se divulgaron públicamente los detalles completos de esas conversaciones ni los posibles compromisos alcanzados.
En agosto, The New York Times publicó una investigación sobre la creación de una fuerza de tarea de la CIA dedicada a Cuba.
El reporte describió una estructura integrada por especialistas en análisis, operaciones, actividades cibernéticas y otras capacidades de inteligencia.
Según esa información, uno de los objetivos consistía en examinar las divisiones existentes dentro de la dirigencia cubana.
La existencia y el alcance de las operaciones específicas mencionadas en esos reportes no pueden determinarse únicamente a partir de las declaraciones públicas de Rubio.
Los antecedentes citados también señalan que Cuba fue clasificada durante agosto como un objetivo de inteligencia de máxima prioridad para Estados Unidos.
Según los reportes, esa categoría situaría a la isla entre los asuntos de mayor interés para los organismos estadounidenses, junto con países como China, Rusia e Irán.
Esa clasificación, de confirmarse en los términos descritos, reflejaría una atención reforzada de Washington hacia las actividades políticas, militares y de inteligencia relacionadas con Cuba.
Sin embargo, las prioridades operativas y los documentos internos de los servicios de inteligencia no suelen divulgarse íntegramente.
Por ello, los detalles sobre recursos asignados, operaciones concretas y objetivos individuales permanecen fuera del conocimiento público.
El secretario de Estado ha emitido durante 2026 varias declaraciones dirigidas a las autoridades de La Habana.
En septiembre, durante las actividades relacionadas con la Asamblea General de Naciones Unidas, Rubio describió la situación cubana como una oportunidad para impulsar transformaciones.
Washington ha sostenido que estaría dispuesto a respaldar cambios económicos y políticos que amplíen las libertades y oportunidades de la población.
A comienzos de octubre, Rubio también dirigió un mensaje a integrantes del aparato estatal y militar cubano, a quienes pidió que abrieran los ojos ante la realidad del país.
Esas declaraciones se suman a las advertencias estadounidenses sobre la posibilidad de incrementar la presión si el Gobierno cubano mantiene su negativa a introducir reformas políticas.
La publicación del 23 de octubre representa un cambio de tono al incorporar una invitación explícita a colaborar con la CIA.
Durante 2026, Estados Unidos ha aplicado nuevas medidas contra entidades financieras, energéticas y empresariales vinculadas al Gobierno cubano.
La administración Trump sostiene que esas acciones buscan limitar los recursos de instituciones sancionadas y promover transformaciones políticas y económicas.
Entre los objetivos señalados por Washington figura el conglomerado militar GAESA, que controla importantes actividades comerciales y financieras en la isla.
El Gobierno cubano rechaza las sanciones y considera que constituyen una política de presión que agrava la crisis económica y las dificultades de abastecimiento.
La confrontación también se ha extendido a Naciones Unidas, donde ambos países mantienen posiciones enfrentadas sobre los derechos humanos y el embargo estadounidense.
La política estadounidense hacia Cuba también ha incluido propuestas de asistencia humanitaria.
En mayo, Rubio difundió un mensaje en español sobre una iniciativa de ayuda valorada en 100 millones de dólares, destinada a alimentos y medicamentos.
Según los antecedentes publicados, Washington planteó que la distribución se realizara mediante instituciones religiosas, particularmente la Iglesia católica, y no a través de estructuras empresariales vinculadas a GAESA.
La propuesta buscaba separar la asistencia a la población de las entidades estatales sancionadas.
Sin embargo, los reportes citados no permiten establecer cuánto de ese monto fue efectivamente entregado ni las condiciones finales de distribución.
La iniciativa formó parte de una estrategia que combina presión económica sobre determinadas instituciones cubanas con propuestas de ayuda a la población.
Pese al aumento de las tensiones, ambos gobiernos han reconocido la existencia de canales de comunicación.
Representantes de Washington han afirmado que continúan los intercambios con las autoridades cubanas.
La Habana, por su parte, ha reconocido reuniones, llamadas y mensajes entre funcionarios, aunque ha cuestionado que esos contactos constituyan negociaciones formales.
Uno de los principales desacuerdos gira en torno al sistema político cubano.
Estados Unidos reclama reformas políticas y económicas profundas, mientras el Gobierno de Miguel Díaz-Canel sostiene que su organización institucional no está sujeta a negociación con otros países.
Esa diferencia mantiene estancadas las posibilidades de alcanzar un entendimiento amplio.
La publicación del secretario de Estado introduce una referencia directa a la cooperación con los servicios de inteligencia estadounidenses en el debate público sobre Cuba.
Su importancia radica en que el llamado fue difundido por el principal responsable de la diplomacia de Washington, no mediante una declaración anónima o una filtración periodística.
El mensaje también coincide con nuevas declaraciones de Trump sobre la posibilidad de aumentar la presión sobre La Habana después de las operaciones en Irán.
Sin embargo, ambos episodios deben analizarse por separado.
La invitación pública de Rubio no demuestra que exista una intervención militar aprobada, ni confirma que se haya iniciado una nueva operación de inteligencia dentro de Cuba.
Tampoco permite determinar cuántas personas podrían responder a la publicación o si esta tendrá consecuencias concretas en la relación bilateral.
El llamado de Marco Rubio se suma a una serie de declaraciones estadounidenses que presentan 2026 como un período decisivo para el futuro político de Cuba.
El secretario de Estado apeló directamente al descontento por la corrupción, las promesas incumplidas y los privilegios de determinados sectores de poder.
La referencia expresa a la CIA introduce un elemento adicional de confrontación en una relación marcada por décadas de desconfianza entre Washington y La Habana.
Mientras la administración Trump mantiene su política de sanciones y exige reformas, el Gobierno cubano continúa rechazando cualquier negociación sobre su sistema político.
Por ahora, el mensaje de Rubio constituye una invitación pública a colaborar discretamente con la inteligencia estadounidense, pero no establece los detalles de una operación concreta ni permite anticipar sus posibles resultados.
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