Ni economista, ni analista político y mucho menos babalawo.
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Sin embargo, la gente sigue esperando cada enero la Letra del Año, las predicciones de los sacerdotes de la santería afrocubana, con la esperanza de algo, ya no se sabe qué.
Además, ya son tantas entidades distintas que emiten sus pronósticos, que a este paso será el Abecedario del Año, aunque al final, detalles más, detalles menos, todos auguren desgracias para los cubanos, como si los orishas tuvieran que ver con eso.
La Asociación Cultural Yoruba de Cuba, vinculada al régimen, emitió su esperada Letra del Año, en la que alertó sobre el incremento del abuso hacia la mujer y el aumento de la criminalidad.
También pronosticó el aumento de enfermedades neurológicas, cerebrovasculares, “del bajo vientre”, genéticas y de la piel.
¡Vaya, caramba! Nada de extrañar en un país con un sistema de salud pública colapsado y una absoluta falta de higiene.
Además, anticipó la disminución del índice de la natalidad y el incremento de rupturas matrimoniales.
¡Wow! Eso viene desde hace más de 50 años, cuando la gente se dio cuenta que tener y criar hijos en Cuba es, además de una tarea titánica, un lastre en los planes de escapar de allá.
Los sacerdotes de Ifá aconsejaron, además, “dar más atención a la productividad agrícola y el aprovechamiento de la tierra”. ¡No puede ser! ¡Más le vale!
La oración profética que marcará 2024 en Cuba, de acuerdo a la Asociación Cultural Yoruba, es Iré buyoko lowo asojano, mientras que la divinidad regente es Elebara, que estará acompañada por Oya, la dueña de los cementerios y los vientos furiosos. El signo que marcará el 2024 es Irete Otura.
Mientras tanto, este martes 2 de enero se espera la predicción de la independiente Comisión de la Letra del Año “Miguel Febles Padrón”, que difiere de la oficialista, pues ya adelantó que el signo es Iroso Umbo y gobierna Eleguá, acompañado de Yemayá, la deidad de los mares.
Y también está la de Miami, la Comisión Kola Ifá Ocha, que hace sus pronósticos distintos.
Obvio. A los orishas que cruzaron el Estrecho de la Florida les va mejor que los que se quedaron en Cuba.
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