En su afán de erigirse una potencia en el campo de la biotecnología y obtener los ingresos que ello implica, Cuba se lanzó a una desesperada carrera por conseguir una fórmula autóctona, aunque para ello tuviera que sacrificar las cosas más elementales de su sistema de salud pública.
Ahora resulta que atrasos en la producción de las vacunas y falta de liquidez financiera ha demorado el proceso de certificación de la OMS.
Así lo reconoció el doctor Eduardo Martínez Díaz, presidente del grupo empresarial BioCubaFarma, quien detalló en una entrevista con el diario oficialista Granma, los pasos que se han dado hasta ahora para obtener el visto bueno del organismo mundial.
Uno de los pasos implica la visita de expertos de la OMS a las plantas donde se fabrican las vacunas.
Y terminó con una arenga: “No obstante estas dificultades, se avanza y esperamos que en 2023 se complete el proceso de evaluación por la OMS”.