Apenas había amanecido este 15 de noviembre en Cuba, fecha señalada para la Marcha Cívica por el Cambio por la oposición, y Saily González, miembro de la convocante plataforma Archipiélago ya tenía organizado un acto de repudio ante la puerta de su vivienda en Santa Clara.
"50 esbirros al servicio de la dictadura de Cuba en la puerta de mi casa desde las 5:30 am. Sigo firme y con la intención de salir a manifestarme a las 3:00 pm", denunció la activista y antigua propietaria del hostal privado Amarillo B&B.
La periodista Mónica Baró ha destacado que junto a las personas congregadas ante la vivienda de González se pueden ver banderas de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). "Ello significa que las agresoras estaban de esta forma identificándose como federadas", apunta la reportera, que reside ahora en Madrid, que añade seguidamente que la la FMC recibe financiamiento de distintas agencias de cooperación internacional de países que se promueven como defensores de derechos humanos y cuenta también con el respaldo de organismos de Naciones Unidas.
En caso de no pronunciarse de inmediato, dice Baró, "no hay lugar para dudas: está participando en la violencia".