En medio de la profunda crisis energética que atraviesa Cuba, la presentadora del programa oficialista Con Filo, Gabriela Fernández, fue captada disfrutando de unas vacaciones junto a su madre en un hotel todo incluido, lo que ha provocado fuertes críticas en redes sociales.
El video, difundido por el activista y exopositor cubano Eliécer Ávila, muestra a la conductora en áreas de piscina y restaurantes bufé, mientras la mayoría de los ciudadanos enfrenta apagones prolongados, escasez de alimentos y crecientes dificultades en la vida cotidiana.
“Un seguidor me envió estos videos de Gabriela disfrutando de la vida junto a su madre, aparentemente en uno de los hoteles de la dictadura”, comentó Ávila al publicar las imágenes, en las que se aprecia a Fernández sirviéndose comida y compartiendo espacios con turistas extranjeros.
Embed - Eliecer Avila on Instagram: "Un seguidor me envió estos videos de Gabriela disfrutando de la vida junto a su madre, aparentemente en uno de los hoteles de la dictadura Confirmen si alguien más la ha visto gozando el dinero de los cubanos #EliecerAvila #endirecto #nomascomunismo #libertad #ultimahora #noticias #abajoelcomunismo #sinfilo"
Vacaciones en tiempos de crisis
La estancia de Fernández en un complejo turístico coincide con uno de los momentos más críticos del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), que en menos de un año ha sufrido cinco colapsos totales, además de un déficit crónico de generación y combustible.
La contradicción entre el discurso y la práctica
La polémica se centra en la aparente contradicción de defender desde la televisión estatal un discurso de resistencia y sacrificio, mientras se disfrutan privilegios económicos inaccesibles para la mayoría de los cubanos.
En emisiones recientes, los presentadores de Con Filo han asegurado que el programa se realiza “cada vez con menos recursos” debido a limitaciones presupuestarias. Sin embargo, las imágenes de Fernández en un hotel de lujo han desatado interrogantes sobre el origen de los fondos para costear este tipo de vacaciones.
Hasta el momento, la conductora no ha hecho declaraciones públicas sobre las grabaciones ni sobre el financiamiento de su estancia, lo que ha alimentado aún más el debate en redes sociales.
La controversia refleja un patrón recurrente en figuras vinculadas a la propaganda oficial: predicar austeridad y resistencia mientras disfrutan de beneficios que contrastan con la realidad de la mayoría de la población.