El Gobierno de Estados Unidos se dispone a poner a prueba el apoyo del que realmente dispone Nicolás Maduro entre el ejército venezolano con el envío de cientos de toneladas de paquetes de alimentos preparados listos para su consumo, que pretende distribuir a Venezuela a través de corredores humanitarios a través de tres puntos en la frontera con Colombia, Brasil y el mar Caribe.
Esa ayuda ya se está cargando en tráilers que en los próximos días serán transportados por mar hasta las fronteras de Venezuela, según dijo ayer a este diario un portavoz de USAID, la agencia para la cooperación del Gobierno norteamericano.
La Casa Blanca trabaja ya en planes de contingencia por si el régimen de Nicolás Maduro, que aún retiene el control de las fronteras de Venezuela, niega el paso a los convoyes de ayuda humanitaria estos días. Lo han dicho el presidente, Donald Trump; el vicepresidente, Mike Pence; el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, y el secretario de Estado, Mike Pompeo: «Todas las opciones están sobre la mesa». Si Maduro persiste en impedir el acceso de esos convoyes con alimentos preparados, EE.UU. planea proponer una misión militar de ayuda humanitaria a Colombia y Brasil, según han revelado a este diario fuentes del Consejo de Seguridad Nacional, una contingencia para la que ya se prepara USAID. La Casa Blanca negocia también para que se le una Canadá.