En 2024, el déficit comercial de Estados Unidos alcanzó un récord de 1,2 billones de dólares, lo que ha llevado al presidente Donald Trump a considerar la imposición de nuevos aranceles. Este incremento se debe a un aumento significativo en las importaciones, que totalizaron 3,3 billones de dólares, mientras que las exportaciones fueron de casi 2,1 billones de dólares. El déficit con China aumentó a 295.000 millones de dólares, aunque sigue por debajo del máximo de 418.000 millones registrado en 2018. Además, se registraron déficits comerciales récord con México, Vietnam, India, Taiwán, Corea del Sur y la Unión Europea, siendo Alemania e Irlanda los principales contribuyentes dentro de la UE.
A pesar de los esfuerzos de la administración Trump por reducir el déficit mediante la imposición de aranceles, estos no han logrado el efecto deseado. Por el contrario, las importaciones de países como México y Vietnam han aumentado, compensando la disminución de importaciones chinas. Los expertos señalan que factores macroeconómicos, como la fortaleza de la economía estadounidense y la alta demanda de importaciones, son las principales causas del déficit comercial. Además, la apreciación del dólar ha hecho que las importaciones sean más baratas y las exportaciones más costosas, exacerbando el desequilibrio comercial.
En diciembre de 2024, el déficit comercial mensual aumentó casi un 25%, alcanzando los 98.400 millones de dólares, impulsado por importaciones récord de metales y computadoras, ya que las empresas se apresuraron a adquirir bienes extranjeros ante la amenaza de nuevos aranceles. Las importaciones aumentaron un 3,5% hasta los 364.900 millones de dólares, mientras que las exportaciones disminuyeron un 2,6% hasta los 266.500 millones de dólares. Este comportamiento sugiere que el déficit comercial podría mantenerse elevado en el futuro cercano.
La administración Trump ha utilizado los aranceles como herramienta para intentar reducir el déficit comercial y presionar a otros países en temas como la inmigración y el tráfico de drogas. Sin embargo, estas medidas han generado tensiones con socios comerciales clave y han llevado a represalias, lo que podría afectar negativamente a la economía global. Los analistas advierten que una guerra comercial prolongada podría perturbar las cadenas de suministro internacionales y aumentar los costos para los consumidores.