El jefe policial del condado Polk, Grady Judd, dijo en conferencia de prensa que incluso después de que Bryan Riley, de 33 años, fuera arrestado el domingo por la mañana, estaba tan agresivo que trató de quitarle la pistola a un agente cuando yacía en su cama de hospital.
Judd señaló que Riley, un exmarine que fue francotirador en Irak y Afganistán, parecía haber elegido a sus víctimas al azar y sufrir problemas de salud mental. Judd dijo que la novia del agresor comentó a las autoridades que se fue desmoronando poco a poco durante semanas y que en repetidas ocasiones le dijo que podía comunicarse directamente con Dios.
“Suplicaron por sus vidas y aún así los mató”, dijo Judd sobre el interrogatorio a Riley.
Los investigadores dijeron que las pruebas preliminares muestran que Justice Gleason, de 40 años, simplemente parecía ser un extraño desafortunado que cortaba su césped el sábado por la noche cuando Riley pasó frente a su casa en Lakeland, ubicada a 48 kilómetros (30 millas) al este de Tampa, diciendo que Dios le dijo que se detuviera porque la hija de Gleason iba a suicidarse.