Muchos habaneros detuvieron sus quehaceres del sábado, algunos paseaban en familia, otros hacían la limpieza de la casa, para ver a Castro y a Obama apretarse la mano mientras reafirmaron ante la prensa su decisión de restablecer las relaciones diplomáticas y de seguir avanzando hacia una normalización de los lazos entre las dos naciones.
"Me gustó porque Raúl dejo todas las puertas abiertas. Eso me parece muy importante" comentó Magaly Delgado, jubilada de 72 años. "Vamos a ver si se va a dar".
En tanto Rosa Marie Argudín, una artista callejera de 40 años que trabaja con los turistas en el barrio colonial de La Habana Vieja, manifestó: "Hace años que estamos esperando algo así pero espero que todo esto no se quede en una conversación".
Por su lado, Roger Rodríguez, un profesor de la Universidad de La Habana, de 41 años, manifestó un "optimismo reservado". Rodríguez se detuvo mientras paseaba con su hija y esposa para ver el encuentro en el televisor y señaló. "El hecho que Raúl y Obama se hayan sentado a conversar de manera civilizada al cabo de tantos años de tensiones tan graves me parece histórico".
El entusiasmo que propició entre los cubanos el anuncio del 17 de diciembre fue cayendo a medida que pasaron los días y no hubo una decisión que se concretó.
Muchos cubanos pensaron que la apertura de la embajada de Estados Unidos en la capital cubana podría darle un impulso a las relaciones comerciales entre los dos países y en particular al turismo en la isla lo cual sería muy beneficioso para la economía de la isla inmersa en un grave crisis y significaría una mejoría económica para los cubanos cuya salario medio es de unos 20 dólares mensuales.
FUENTE: Associated Press

