Es una monumental y colosal figura de veinte metros de altura del Jesús de Nazareth, tallada en mármol de Carrara en Italia que se alza en un cerro localizado en el lado Este de la bahía de La Habana en la municipalidad de Casablanca, en la colina de La Cabaña mirando hacia La Habana.
Fue mandada a hacer por Marta Fernández Miranda en el año 1953 a la escultora cubana Jilma Madera.
Tiene una base de tres metros de altura en la cual la escultora enterró objetos característicos de los cubanos. Sus ojos son huecos para que parezca que te está mirando desde cualquier ángulo que lo mires.
Su tallado se ejecutó en partes en Italia, en precioso mármol de Carrara y todo fué bendecido por el papa Pío XII. Se trajo a La Habana en 67 piezas, pesando 320 toneladas y fue ensamblado en el lugar que está, mirando y bendiciendo a mi Habana.