El acuerdo, negociado durante ocho meses, permitiría al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU y a grupos de ayuda internacional a llevar alimentos al país, donde una de cada tres personas sufría desnutrición antes de la pandemia de covid-19 de este año, el aumento de las sanciones estadounidenses y la escasez de combustible.
Los negociadores llegaron a un acuerdo tentativo hace unos dos meses, según tres personas con conocimiento directo de las conversaciones, que pidieron no ser identificadas porque las negociaciones son privadas.
Sin embargo, explican, Maduro no firma. Lo que está en juego, dicen, es el control de la ayuda. El PMA requiere una distribución neutral y apolítica, mientras que Maduro quiere que se canalice a través de las redes que controla, incluida una para entregar cajas de alimentos a los pobres, método que el chavismo ha usado abiertamente para garantizar lealtad.
Otra de las condiciones de Maduro es que quiere que sus milicias nacionales participen en la distribución de la ayuda. No obstante, el PMA sostiene que solo pueden estar involucradas en la seguridad, no en la distribución y entrega, según una de las personas.
El ministro de Relaciones Exteriores del chavismo, Jorge Arreaza, dijo esta semana que las negociaciones continúan y el desacuerdo se debe a las condiciones del PMA que “no reconocen la soberanía de Venezuela”.
Un funcionario de la oposición dice que Maduro podría estar esperando a que el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, asuma el cargo el próximo mes para utilizar el acuerdo como palanca para una reducción de sanciones.
Mientras tanto, redes de personas que intentan ayudar a los más pobres llevando alimentos a los barrios, como la ONG Caracas Mi Convive y Alimenta la Solidaridad, han sido objeto de persecución y hostigamiento por parte de funcionarios del régimen.
FUENTE: Americateve.com