De 187 votos a 130: cómo cambió el respaldo internacional a Cuba en la ONU
Los resultados de los últimos tres años muestran una tendencia descendente en el respaldo a la resolución cubana.
Evolución de los votos favorables a la resolución contra el embargo
Comparación de los resultados reportados para 2024, 2025 y 2026
050100150200202420252026−35Votos favorables respecto a 202517Votos contrarios reportados en 202625Abstenciones reportadas en 2026Cifras facilitadas en el reporte original, pendientes de cotejo con el registro definitivo de Naciones Unidas.
En 2024, la resolución obtuvo 187 votos a favor y dos en contra.
Un año después, el respaldo disminuyó a 165 países, mientras los votos contrarios aumentaron a siete.
Para 2026, el resultado comunicado fue de 130 votos favorables, 17 contrarios y 25 abstenciones.
De confirmarse estos números, el apoyo a la iniciativa habría disminuido aproximadamente un 30,5% respecto a 2024.
Países latinoamericanos y europeos modifican su posición sobre el embargo a Cuba
Uno de los aspectos más relevantes del resultado es el cambio de postura atribuido a varios países de América Latina y Europa.
Según el reporte, entre los gobiernos que votaron en contra figuran Estados Unidos, Israel, Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Paraguay.
También se mencionan países europeos como Austria, Bosnia-Herzegovina, Chequia, Hungría, Lituania, Macedonia del Norte y Eslovenia.
Algunos de estos Estados habían respaldado anteriormente la resolución o habían optado por abstenerse.
Estos cambios reflejarían una modificación en las posiciones diplomáticas de determinados gobiernos, aunque el sentido de cada voto no permite establecer por sí solo las razones que motivaron su decisión.
La resolución aborda específicamente el embargo estadounidense y no constituye una votación directa sobre la legitimidad del sistema político cubano.
Alemania se abstiene tras décadas de apoyo a la resolución cubana
Entre los cambios señalados destaca la postura de Alemania.
De acuerdo con la información proporcionada, el Gobierno alemán se abstuvo en la votación de 2026 después de haber respaldado de forma continuada la resolución desde 2002.
La decisión representaría una ruptura con su comportamiento diplomático habitual en este debate.
Otros países mencionados entre las abstenciones incluyen Chile, República Dominicana, Honduras, Jamaica, Países Bajos, Polonia, Grecia y Corea del Sur.
La variación en el sentido de los votos adquiere importancia porque la resolución cubana había mantenido durante años un respaldo mayoritario entre gobiernos con posiciones políticas muy diferentes.
El enfrentamiento entre Bruno Rodríguez y Mike Waltz marcó el debate previo
La votación estuvo precedida por una jornada de fuertes tensiones entre las delegaciones de Cuba y Estados Unidos.
El martes 27 de octubre, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla protagonizó un enfrentamiento con el embajador estadounidense Mike Waltz durante una intervención ante la Asamblea General.
Rodríguez cuestionó las declaraciones del representante de Washington y se aproximó al área del estrado, lo que provocó la intervención de la presidencia de la sesión.
El debate tuvo que interrumpirse brevemente antes de continuar.
Waltz había presentado fotografías de artículos de lujo y propiedades que atribuyó a integrantes de la dirigencia cubana, además de cuestionar el manejo de recursos financieros del conglomerado empresarial militar GAESA.
El canciller cubano rechazó las acusaciones y sostuvo que el embajador estadounidense estaba difundiendo información falsa.
Aunque el enfrentamiento generó repercusión mediática, no existe evidencia suficiente para atribuir directamente a ese incidente los cambios registrados en la votación.
Cuba celebra una victoria diplomática pese a la reducción del respaldo
Tras conocerse el resultado, la Cancillería cubana celebró la aprobación de la resolución.
El Ministerio de Relaciones Exteriores difundió un mensaje en redes sociales en el que destacó que la mayoría de los países participantes volvió a pronunciarse contra el embargo estadounidense.
La publicación incluyó el lema “Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí”.
Desde la perspectiva del Gobierno cubano, la aprobación representa la continuidad del rechazo internacional a las sanciones de Washington.
Sin embargo, los resultados reportados también muestran una disminución del apoyo que la iniciativa había conseguido en años anteriores.
Ambos elementos forman parte del balance diplomático: la resolución fue aprobada, pero con una mayoría menor que en las votaciones precedentes.
¿Qué significa la aprobación de la resolución de la ONU contra el embargo?
La Asamblea General debate anualmente desde 1992 una resolución que solicita poner fin al embargo económico, comercial y financiero estadounidense contra Cuba.
Aunque estos pronunciamientos tienen relevancia política y diplomática, no son jurídicamente vinculantes.
Por tanto, la aprobación de la resolución no implica el levantamiento automático de las sanciones.
La eliminación integral del embargo requiere decisiones de las autoridades estadounidenses y, para sus principales disposiciones establecidas por ley, la intervención del Congreso de Estados Unidos.
El resultado de 2026 tampoco modifica por sí mismo las restricciones comerciales, financieras o migratorias actualmente aplicables a Cuba.
De la votación histórica de 2016 al descenso de 2026
Uno de los antecedentes más importantes se registró en 2016, durante el proceso de acercamiento diplomático impulsado por los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro.
Ese año, la resolución recibió 191 votos favorables, ninguno en contra y dos abstenciones, correspondientes a Estados Unidos e Israel.
Una década después, las cifras reportadas para 2026 muestran un escenario diferente.
La disminución del respaldo internacional se produce en un contexto de tensiones entre Washington y La Habana, desacuerdos sobre derechos humanos y cuestionamientos a la gestión económica cubana.
El resultado deja una conclusión verificable a partir de los datos comunicados: la resolución continúa siendo aprobada, pero el número de países que la respaldan ha disminuido considerablemente.