“No va a hacer que el Gobierno colapse”, afirmó.
El diplomático defendió además que La Habana no aceptará condiciones que considere incompatibles con su soberanía.
Esta posición coincide con declaraciones anteriores del propio Fernández de Cossío. En marzo, después de las declaraciones de Trump sobre Cuba, afirmó que la Isla no aceptaría convertirse en un Estado dependiente de otra potencia.
Trump había hablado de “tomar Cuba”
Las palabras utilizadas por Fernández de Cossío tienen como antecedente declaraciones públicas de Trump.
Durante una intervención en marzo, el mandatario estadounidense afirmó:
“Taking Cuba. Taking Cuba in some form, yeah.”
También agregó que, ya fuera “liberarla” o “tomarla”, consideraba que podía actuar sobre Cuba.
Trump no detalló entonces qué significaba exactamente “tomar Cuba” ni anunció una operación específica.
Por ello, describir la existencia de un plan estadounidense concreto para controlar territorialmente la Isla iría más allá de lo que está confirmado públicamente.
¿Podría EEUU intentar aplicar en Cuba el modelo de Venezuela?
La cuestión apareció nuevamente durante la entrevista de Breaking Points.
Los presentadores preguntaron a Fernández de Cossío si las actuaciones estadounidenses en Venezuela podían convertirse en un precedente para Cuba.
Su respuesta fue:
“Podrían intentarlo”.
Pero inmediatamente descartó que el resultado pudiera reproducirse de la misma manera.
“Es un país diferente, una realidad diferente”.
El funcionario sostuvo que Washington terminaría comprobando que una estrategia semejante no produciría los resultados esperados en Cuba.
La Habana cuestiona la estrategia de “paz mediante la fuerza”
Fernández de Cossío también criticó la política exterior estadounidense basada en el concepto de “peace through strength”, o “paz mediante la fuerza”.
Desde la perspectiva expresada por el diplomático, esa doctrina representa una utilización de la capacidad económica y militar estadounidense para imponer objetivos de política exterior.
Washington presenta el concepto de manera diferente: como una estrategia de disuasión mediante el fortalecimiento de sus capacidades y la demostración de que está dispuesto a defender sus intereses.
Las dos interpretaciones reflejan la profunda distancia existente entre ambos gobiernos.
Cuba reconoce la gravedad de su crisis
La posición desafiante de Fernández de Cossío no implicó negar las dificultades que enfrenta actualmente la población.
Durante la entrevista reconoció la gravedad de la situación económica y energética.
Cuba enfrenta prolongados apagones, problemas de abastecimiento, dificultades con el agua, escasez de combustible y deterioro de diferentes servicios públicos.
Fernández de Cossío atribuyó una parte fundamental de esa situación a las sanciones y restricciones estadounidenses.
Washington, por su parte, sostiene que las causas principales están en el modelo económico cubano, la falta de inversión y las políticas aplicadas durante décadas por el Gobierno de La Habana.
La presión de EEUU aumentó durante 2026
La confrontación bilateral se ha intensificado durante el segundo mandato de Trump.
La administración estadounidense ha aplicado nuevas sanciones contra funcionarios, familiares de dirigentes y empresas vinculadas con sectores estratégicos de la economía cubana.
Las medidas han alcanzado áreas como:
energía,
minería,
finanzas,
industria militar
y comercio exterior.
Washington presenta esa estrategia como una forma de aumentar la presión sobre las estructuras gubernamentales cubanas.
La Habana denuncia las medidas como una política destinada a provocar asfixia económica y desestabilización.
Fernández de Cossío insiste: la presión no provocará el colapso
Ese es precisamente el punto central defendido ahora por el viceministro.
Según Fernández de Cossío, incrementar las dificultades económicas de Cuba no conseguirá que el Gobierno acepte las exigencias estadounidenses.
El funcionario sostiene que las autoridades cubanas están dispuestas a resistir la presión incluso en medio de la severidad de la actual crisis.
No obstante, esa afirmación representa la valoración política del Gobierno cubano sobre su propia capacidad de supervivencia, no una conclusión independiente sobre la evolución futura del país.
EEUU y Cuba sí mantienen contactos
Pese a la confrontación pública, los dos gobiernos mantienen canales de comunicación.
Fernández de Cossío volvió a confirmarlo esta semana.
Durante una entrevista con PBS, explicó que se han producido reuniones entre representantes de ambos países.
“Han ocurrido reuniones y estaríamos dispuestos a volver a involucrarnos”.
El viceministro introdujo además una precisión importante sobre el estado actual de esos contactos.
“No están cerrados, no están suspendidos, no están clausurados. Simplemente no hay progreso hasta este momento”.
Contactos sí; avances, no
La declaración ayuda a definir con mayor precisión el estado actual de las relaciones.
No existe una ruptura total de las comunicaciones.
Pero tampoco hay evidencia pública de un acuerdo político entre Washington y La Habana.
Fernández de Cossío explicó que para avanzar ambas partes tendrían que identificar algún objetivo común dentro de la relación bilateral.
El problema, desde la perspectiva cubana, es que las exigencias públicas de Washington afectan cuestiones que La Habana considera relacionadas con su soberanía.
La Habana mantiene abierta la puerta a nuevas reuniones
Pese al endurecimiento de la retórica, Fernández de Cossío aseguró que Cuba está dispuesta a continuar hablando.
En PBS evitó revelar cuándo se produjo la última reunión directa entre ambos gobiernos.
Argumentó que La Habana intenta mantener esos intercambios con discreción y criticó las filtraciones sobre conversaciones anteriores.
Esto confirma que el escenario bilateral presenta actualmente dos dinámicas paralelas:
presión y confrontación pública,
pero también
canales discretos de comunicación.
El Gobierno cubano asegura que está transformando su economía
Durante la entrevista con Breaking Points, Fernández de Cossío abordó además las reformas económicas que La Habana ha comenzado a implementar.
El viceministro afirmó que Cuba atraviesa una transformación social y económica que considera más profunda que cualquier otra experimentada desde la década de 1960.
Entre los cambios recientes aparecen una mayor presencia del sector privado, nuevas reglas para las empresas, modificaciones relacionadas con inversión extranjera y transformaciones en el sistema financiero.
Incluso dentro de Cuba existen dudas sobre las reformas
Fernández de Cossío reconoció que esos cambios generan preocupación y debate dentro de la propia sociedad cubana.
La expansión de mecanismos de mercado y empresas privadas introduce elementos que durante décadas tuvieron un espacio mucho más limitado dentro del modelo económico socialista.
El diplomático admitió además que el Gobierno no puede anticipar completamente cuál será el resultado final de esas transformaciones.
La Habana insiste, sin embargo, en que las reformas no significan abandonar el sistema político existente.
Washington exige cambios más profundos
La posición estadounidense es diferente.
La administración Trump ha vinculado públicamente cualquier normalización amplia de las relaciones con cambios políticos y económicos en Cuba.
Washington sostiene que las reformas anunciadas por La Habana son insuficientes.
El Gobierno cubano considera, en cambio, que Estados Unidos no tiene derecho a imponer el modelo político que debe adoptar la Isla.
Esa diferencia continúa siendo uno de los principales obstáculos para cualquier avance sustancial.
Una relación marcada por presión y conversaciones discretas
Las declaraciones de Fernández de Cossío reflejan la contradicción que caracteriza actualmente la relación entre ambos gobiernos.
Washington aumenta la presión.
La Habana asegura que resistirá.
Trump ha hablado públicamente de “tomar Cuba”.
El Gobierno cubano interpreta esas palabras como una amenaza contra su soberanía.
Pero, al mismo tiempo, funcionarios de ambos países continúan comunicándose.
Fernández de Cossío lo resumió esta semana de manera explícita:
los contactos no están cerrados, pero tampoco existe progreso.
Y sobre la posibilidad de que Washington intente forzar un cambio político siguiendo estrategias aplicadas en otros países, el viceministro mantiene una posición categórica:
Estados Unidos “podría intentarlo”, pero, según su valoración, en Cuba fracasaría.