Según publica el portal Diario de Cuba, un brote de tuberculosis obligó a las autoridades de la prisión habanera Combinado del Este, la mayor del país, a aislar a uno de los presos contagiados, informó en su perfil de Facebook el activista Marcel Valdés.
"Tienen en cuarentena una parte del Combinado del Este, exactamente el edificio 1, piso 2, ala Norte. Hasta ahora tenemos la confirmación de que el (preso político) Luis Armando Aguilera está en ese piso", señaló Valdés.
"Cancelaron las visitas, no les dan patio y no pueden tener contacto con más presos, me cuentan que el preso común infectado no le dieron atención médica cuando era debido, y se pasó días enfermo hasta que se lo llevaron en muy malas condiciones", añadió Valdés.
María Celia Aguilera, madre del prisionero político Luis Armando Cruz Aguilera, confirmó también la aparición del brote de tuberculosis en ese penal, pero señaló a Justicia 11J que "luego del aislamiento inicial por dos días y el aviso de suspensión de visitas, este miércoles la compañía afectada recibió visitas."
Por su parte, el Gremio Médico Cubano Libre (GMCL) señala en su perfil de Facebook que, "por las pésimas condiciones de salubridad de las cárceles cubanas, con frecuencia se producen en ellas brotes de enfermedades contagiosas como tuberculosis y muchas más. El área libre de esos calabozos de aislamiento es menor de dos metros cuadrados. No tienen electricidad, y solo llega una tenue luz natural durante parte del día."
"La tuberculosis puede llegar a ser 100 veces más prevalente dentro de las cárceles que fuera de ellas. Esto suele deberse al hacinamiento de los reclusos, a una ventilación insuficiente, al desconocimiento de las medidas preventivas y a la falta de supervisión y cumplimiento del tratamiento", añade el GMCL.
El régimen no permite que ninguna organización independiente supervise y fiscalice las cárceles cubanas, a pesar de las numerosas denuncias —tanto de presos políticos como comunes— de las pésimas condiciones de esos centros, y las torturas a que son sometidos, especialmente, los presos políticos.
El pasado año, el Gobierno cubano reconoció ante el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas, al menos 100 muertes de reclusos bajo su custodia en las cárceles de la Isla.