Sólo 24 horas después de finalizar los Juegos Olímpicos de París y en medio del regreso de toda la delegación cubana a la isla tras su peor actuación en más de medio siglo, con nueve preseas y una caída hasta el puesto 32 del medallero, varios deportistas estarían vendiendo ya para sobrevivir regalos recibidos en esa competencia.
El primero sería Andy Hechavarría, de triple salto, quien, según su publicación en el perfil Teléfonos Habana, en Facebook, estaría vendiendo a 900 dólares un celular Samsung Galaxy plegable, obsequiado a los participantes en esos juegos de París.
Esto no es nada nuevo entre atletas de Cuba para poder sobrevivir en medio de la crisis que sufre la isla.
Sin embargo, en una publicación en la mañana después atribuida al propio Hechavarría, él desmentía que estuviera vendiendo ese Samsung Galaxy que recibió por participar en la Olimpiada de París y dijo que fue un vecino a quien le mandó las fotos de su nuevo celular quien, afirma, se hizo pasar por él como si lo estuviera vendiendo.
La polémica en redes sociales sobre si el atleta cubano Andy Hechavarría vendía o no el moderno celular que recibió en los Juegos Olímpicos de París comenzó justo el mismo día en que el resto de la delegación olímpica regresó a la isla y fue recibida en medio de una gran oscuridad de la pista del aeropuerto de La Habana por el designado dictador Miguel Díaz-Canel, a quien en una muestra de lo que cubanos en redes sociales calificaron de populismo barato, se le vio caminando de manos de la madre del campeón Mijaín López, el mismo que al llegar a la isla muestra cómo el régimen que él defiende sí politiza el deporte y dedica un homenaje, dice especial, al cumpleaños del fallecido dictador Fidel Castro.
Por cierto, en su reporte sobre el recibimiento en el aeropuerto de La Habana a los nueve medallistas de la delegación deportiva cubana a las Olimpíadas de París, el sitio independiente 14 y Medio destacó que ese recibimiento fue lo que calificó de oscuro y austero y que lo que llamó la única nota lujosa del evento, fue el Rolex GMT-II Master de 11.850 dólares que Díaz-Canel exhibió en su mano derecha, en rojo y negro, curiosamente, los colores también del 26 de Julio, de Fidel Castro.